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Lengua Castellana y Literatura I · 1.º de Bachillerato · Cómo nos entendemos · Clase 1 de 7 · Con Vera

¿Tienes hora?

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En pocas palabras

La clase abre la materia con una pregunta de cuatro sílabas: «¿Tienes hora?». Quien contesta «sí» y se calla ha respondido justo a lo que dicen las palabras y, sin embargo, algo falla. Para ver qué, Vera recupera el esquema de los elementos de la comunicación (emisor, receptor, mensaje, código, canal y contexto), lo aplica a esa pregunta y comprueba que todo funciona y la comunicación fracasa: descifrar no basta. Un segundo ejemplo, que el alumnado predice («¿Vienes a la fiesta del sábado?» — «Tengo examen el lunes»), deja a la vista la idea de todo el tema, con los dos términos del propio decreto: una cosa es el significado, lo que dicen las palabras, y otra el sentido, lo que comunican en su situación. El salto entre los dos es una inferencia. El centro de la clase es cómo se da ese salto: el principio de cooperación de Paul Grice, citado de su texto y con su página, sus cuatro categorías (cantidad, cualidad, relación y modo) y la implicatura, razonada en tres pasos. Después, tres pruebas de que no es sólo teoría: una conversación real del corpus ESLORA, en la que nadie dice «dame patatas»; la prueba de la cancelación («…pero voy a ir a la fiesta igual»), y un experimento con su predicción (Bott y Noveck, 2004): con menos de un segundo para contestar, «algunos elefantes son mamíferos» recibió más respuestas «verdadero» que con tres. El alumnado lo pone a prueba con la carta de recomendación de Grice, que calla lo único que importa, y con la ironía. El error de fondo se desmonta al final: creer que el sentido está en las palabras y que comunicar es sólo cifrar y descifrar. Y se enseña su cara peligrosa, con un anuncio inventado que hace entender lo que no dice.

Objetivo. Al terminar, el alumnado sabrá distinguir lo que dicen las palabras de un enunciado (su significado) de lo que comunica en su situación (su sentido), explicar con el principio de cooperación cómo se deduce lo que no se dice y comprobar con la prueba de la cancelación qué estaba en las palabras y qué se deducía.

Currículo

Real Decreto 243/2022, Lengua Castellana y Literatura I, materia común de 1.º de Bachillerato (texto consolidado del BOE, comprobado el 29–30/09/2026; su última actualización, del 02/07/2026, no toca el anexo de Lengua).

Elemento Qué dice el decreto Dónde se trabaja
Saber básico (bloque B, «Comunicación», 1. Contexto) «Componentes del hecho comunicativo: grado de formalidad de la situación y carácter público o privado; distancia social entre los interlocutores; propósitos comunicativos e interpretación de intenciones; canal de comunicación y elementos no verbales de la comunicación.» Su centro: «propósitos comunicativos e interpretación de intenciones». Es toda la clase: qué quería quien pregunta la hora, quien contesta «tengo examen», quien escribe la carta. Los demás componentes (formalidad, distancia, canal, lo no verbal) llegan en las clases 3 a 5
Saber básico (bloque B, 3. Procesos) «Interacción oral y escrita de carácter formal. Tomar y dejar la palabra. Cooperación conversacional y cortesía lingüística.» La cooperación conversacional, con su teoría: el principio de cooperación de Grice y sus cuatro categorías. La cortesía y el turno de palabra, en las clases 3 y 4
Saber básico (bloque D, «Reflexión sobre la lengua») «Elaboración de conclusiones propias sobre el funcionamiento del sistema lingüístico con un metalenguaje específico a partir de la observación, comparación y clasificación de unidades comunicativas y del contraste entre lenguas […]» El método de la clase: observar enunciados, comparar lo que dicen con lo que comunican, manipularlos (la prueba de la cancelación) y nombrar lo que se ve con su metalenguaje: significado, sentido, inferencia, implicatura, máxima. El contraste entre lenguas llega en las clases 3 y 4
Competencia específica 2 «Comprender e interpretar textos orales y multimodales, con especial atención a los textos académicos y de los medios de comunicación, recogiendo el sentido general y la información más relevante, identificando el punto de vista y la intención del emisor y valorando su fiabilidad, su forma y su contenido, para construir conocimiento, para formarse opinión y para ensanchar las posibilidades de disfrute y ocio.» Identificar la intención del emisor en enunciados orales: la hora, la fiesta, las patatas. La descripción de esta competencia da a la clase sus dos términos: comunicar es «un constante proceso de interpretación de intenciones en el que entran en juego el conocimiento compartido entre interlocutores y todos aquellos elementos contextuales y cotextuales que permiten ir más allá del significado del texto e interpretar su sentido»
Competencia específica 4 «Comprender, interpretar y valorar textos escritos, con sentido crítico y diferentes propósitos de lectura, con especial atención a textos académicos y de los medios de comunicación, reconociendo el sentido global y las ideas principales y secundarias, integrando la información explícita y realizando las inferencias necesarias, identificando la intención del emisor, reflexionando sobre el contenido y la forma y evaluando su calidad y fiabilidad, para dar respuesta a necesidades e intereses comunicativos diversos y para construir conocimiento.» Las inferencias, en dos textos escritos: la carta de recomendación y el anuncio. Su descripción avisa de lo que pasa sin ellas: el lector «queda limitado a la interpretación literal de lo dicho, incapaz de captar ironías, alusiones o dobles sentidos, o de calibrar la intención comunicativa del autor»
Competencia específica 9 «Consolidar y profundizar en el conocimiento explícito y sistemático sobre la estructura de la lengua y sus usos, y reflexionar de manera autónoma sobre las elecciones lingüísticas y discursivas, con la terminología adecuada, para desarrollar la conciencia lingüística, para aumentar el repertorio comunicativo y para mejorar las destrezas tanto de producción oral y escrita como de comprensión e interpretación crítica.» El conocimiento explícito de los usos, con su terminología. Su descripción pide integrar el nivel pragmático y un método: «la manipulación de enunciados, el contraste entre oraciones, la formulación de hipótesis y de reglas, el uso de contraejemplos». La prueba de la cancelación es eso mismo
Competencia específica 10 «Poner las prácticas comunicativas al servicio de la convivencia democrática, la resolución dialogada de los conflictos y la igualdad de derechos de todas las personas, utilizando un lenguaje no discriminatorio y desterrando los abusos de poder a través de la palabra, para favorecer un uso no solo eficaz sino también ético y democrático del lenguaje.» Sólo se asoma: el anuncio que hace entender lo que no dice y la pregunta abierta. La clase 2 vuelve a ello
Criterio 2.1 «Identificar el sentido global, la estructura, la información relevante en función de las necesidades comunicativas y la intención del emisor en textos orales y multimodales complejos propios de diferentes ámbitos, analizando la interacción entre los diferentes códigos.» Sólo una parte: la intención del emisor, en intercambios orales breves. Los textos complejos y la interacción entre códigos quedan para más adelante
Criterio 4.1 «Identificar el sentido global, la estructura, la información relevante y la intención del emisor de textos escritos y multimodales especializados, con especial atención a textos académicos y de los medios de comunicación, realizando las inferencias necesarias y con diferentes propósitos de lectura.» «Realizando las inferencias necesarias»: qué comunica la carta y qué quiere hacer entender el anuncio. La clase da la herramienta; los textos especializados llegan en la clase 6
Criterio 9.2 «Explicar y argumentar la interrelación entre el propósito comunicativo y las elecciones lingüísticas del emisor, así como sus efectos en el receptor, utilizando el conocimiento explícito de la lengua y un metalenguaje específico.» Por qué alguien elige «tengo examen el lunes» en lugar de «no», o «algunos» en lugar de «todos», y qué efecto tiene en quien escucha. Los ejercicios 1 y 2 lo piden por escrito, con su metalenguaje
Criterio 10.1 «Identificar y desterrar los usos discriminatorios de la lengua, los abusos de poder a través de la palabra y los usos manipuladores del lenguaje a partir de la reflexión y el análisis de los elementos lingüísticos, textuales y discursivos utilizados, así como de los elementos no verbales que rigen la comunicación entre las personas.» Sólo «los usos manipuladores del lenguaje»: el anuncio inventado, analizado con las herramientas de la clase, y la pregunta abierta

Lo que hay que traer de la ESO: poco, y conviene saber de dónde viene. El esquema que recupera la clase (emisor, receptor, mensaje, código, canal y contexto) no está en el decreto de la ESO: el Real Decreto 217/2022 no enumera esos elementos ni las funciones del lenguaje. Algunas comunidades sí concretan más: la ESO de Madrid pide en 2.º «Análisis de los componentes del hecho comunicativo. Funciones del lenguaje y tipos de textos» (Decreto 65/2022), y en 1.º de Bachillerato piden las funciones del lenguaje Madrid (Decreto 64/2022: «Las funciones del lenguaje. Las modalidades textuales»), Andalucía (Orden de 30 de mayo de 2023) y Castilla y León (Decreto 40/2022). En esta clase no se tratan; el canal decidirá con cuidado dónde van, sin encajarlas deprisa. Lo que pide, en los dos ciclos y con las mismas palabras que el de Bachillerato, son los «componentes del hecho comunicativo», entre ellos los «propósitos comunicativos e interpretación de intenciones»; en lectura, el criterio 4.1 ya habla de comprender «realizando las inferencias necesarias», y el 3.2, de «estrategias de cooperación conversacional y cortesía lingüística». El esquema llega al alumnado por la tradición escolar y por los libros: en nuestra revisión de los índices y las muestras públicas de quince proyectos editoriales de 1.º de Bachillerato (29–30/09/2026), diez abren el curso con «La comunicación» y siete de ellos repiten ese esquema. Por eso la clase lo da por conocido (lo recupera en 0:55), lo respeta y enseña dónde se queda corto. Lo nuevo en Bachillerato no son los saberes, que son casi los mismos, sino lo que el decreto llama «una mayor conciencia teórica y metodológica» y unos «instrumentos de análisis» (introducción de la materia): aquí, los de la pragmática.

Cómo está construida la clase

Capítulos del vídeo

Minuto Capítulo
0:00 Qué vamos a ver
0:55 Lo que ya sabes
1:42 ¿Tienes hora?
2:28 Lo que no se dice
3:29 El principio de cooperación
5:44 Una conversación de verdad
6:27 ¿Cómo lo sabemos?
9:06 La carta de recomendación
10:36 El error de fondo
11:46 Para practicar y seguir pensando

Algo más de trece minutos, en diez capítulos. Sigue las bases formativas del canal y lo que el decreto pide a esta materia en Bachillerato: que la profundización respecto a la ESO esté en «una mayor conciencia teórica y metodológica para analizar la realidad», con «instrumentos de análisis que ayuden a construir y a estructurar el conocimiento explícito sobre los fenómenos lingüísticos» (introducción de la materia). Por eso la clase no repasa el esquema de la comunicación: lo pone a prueba con un enunciado de cuatro sílabas, ve que no basta y da el instrumento que falta, con su autor, su texto y una prueba. Es la primera de las siete del tema; la tercera y la séptima son laboratorios de lengua, con datos reales de cómo hablamos.

Capítulo Qué pasa Por qué así
Qué vamos a ver Vera saluda y presenta el tema en el mapa de sus siete clases; dos son laboratorios de lengua (las comillas). El gancho, a cámara: «¿Tienes hora?». Si contestas «sí» y te callas, has contestado justo lo que dicen las palabras, y algo falla. Saber dónde se está y adónde se va ordena lo que se aprende. El gancho es un enunciado que cualquiera ha usado: la teoría vendrá a explicar algo que el alumno ya sabe hacer.
Lo que ya sabes ¿Cuáles eran los elementos de la comunicación? Pausa. Emisor, receptor, mensaje, código, canal y contexto. Se parece mucho al esquema de Roman Jakobson (1960), y detrás hay una idea: comunicar es cifrar un mensaje y descifrarlo. Recuperar lo sabido, sin despreciarlo, y ponerle nombre a la idea que lleva dentro, para poder examinarla.
¿Tienes hora? El esquema, aplicado a la pregunta, que Vera pide imaginar por la calle: emisora, receptor, código, canal, contexto y mensaje, los seis en su sitio. Se descifra sin error, se contesta «sí», y la respuesta es verdadera… y fallida. No falta ninguna pieza, el código ha funcionado y la comunicación ha fallado. El problema antes que la explicación: el alumno ve fallar la herramienta que tenía antes de recibir la nueva.
Lo que no se dice «¿Vienes a la fiesta del sábado?» — «Tengo examen el lunes». ¿Sí o no? Pausa. En la respuesta no aparece «no» ni aparece la fiesta, y se entiende «no voy». La clave del tema: significado (lo que dicen las palabras) y sentido (lo que comunican en su situación). El salto entre los dos se llama inferencia. Predecir antes de ver. Primero la intuición, con un ejemplo que se dice inventado; después, los dos términos del decreto.
El principio de cooperación ¿Cómo damos ese salto? Paul Grice: al hablar, damos por hecho que el otro coopera. El principio, literal (1975, p. 45), y dicho fácil. Las cuatro categorías. La fiesta, razonada en tres pasos, hasta la implicatura. Y la hora: «sí» es verdad, pero incumple la cantidad. Lo exacto, en palabras de su autor y con su página; la pizarra distingue la cita (azul, entre comillas) del resumen. Un ejemplo resuelto entero, paso a paso, con el ejemplo que el alumno ya conoce.
Una conversación de verdad Tres universitarias de veinte años, grabadas mientras piden comida para el corpus ESLORA (Universidade de Santiago de Compostela). La que hace el pedido dice: «¡Ay! Yo no pedí patatas» — «De las mías te las doy» — «Bueno, te robo alguna, ¿vale?». Nadie ha dicho «dame patatas». Lo que se ha visto con un ejemplo inventado, en palabras reales de hablantes reales, con su referencia y su licencia en pantalla. Anticipa los laboratorios de lengua.
¿Cómo lo sabemos? La prueba de la cancelación: lo que dicen las palabras no se puede negar sin contradicción («tengo examen, pero no tengo examen»); lo que se dedujo, sí («…pero voy a ir a la fiesta igual»). Y el laboratorio: «algunos elefantes son mamíferos», ¿verdadero o falso? Predicción, y los datos de Bott y Noveck (2004): 72 % de «verdadero» con menos de un segundo, 56 % con tres. En ese experimento, deducir llevó tiempo; si pasa siempre, no está claro. Vera, a cámara: lo importante hasta aquí. La pregunta del canal, dos veces: con una prueba que el alumno puede hacer solo y con un experimento. La predicción va antes de los datos, y la conclusión, con su límite.
La carta de recomendación El ejemplo de Grice (1975, p. 52): una carta para un puesto de filosofía que sólo habla del inglés y de la asistencia. ¿Qué dice del alumno como filósofo? Pausa. El razonamiento de Grice, resumido: cantidad, incumplida a la vista. La ironía hace lo mismo con la cualidad (p. 53, con un ejemplo adaptado). Un ejemplo con huecos, que completa el alumno. Incumplir una máxima a la vista no es comunicar mal: es otra manera de comunicar.
El error de fondo Creer que el sentido está en las palabras y que comunicar es sólo cifrar y descifrar. El esquema no está mal: lo que falla es creer que basta. Sperber y Wilson le pusieron nombre: el modelo del código, frente al modelo inferencial. Y su cara peligrosa: un anuncio inventado, «Ningún detergente lava más blanco que este», que es verdad aunque todos laven igual. El error, planteado y desmontado con los cuatro casos que la clase ya ha visto. El anuncio enseña para qué sirve todo esto fuera del aula.
Para practicar y seguir pensando Recapitulación, avisando de que se repite. Las cuatro categorías, como cuatro consejos para escribir. Tres ejercicios, la pregunta abierta (si alguien te hace creer algo falso diciendo sólo cosas verdaderas, ¿te ha mentido?) y el anuncio de la clase 2. Vera se despide con la frase que hay que recordar. Práctica espaciada: las soluciones abren la clase siguiente. La pregunta abierta está también en los comentarios del vídeo.

Puentes con otras materias. Filosofía: Grice es un filósofo del lenguaje, y la diferencia entre lo que se sigue de una frase por lógica y lo que sólo se da a entender es suya. Matemáticas: en lógica, «algunos» quiere decir «al menos uno», y puede ser todos. Historia del Mundo Contemporáneo: en su clase 1, Marc Bloch dice que a los historiadores les interesa de un documento «lo que nos deja entender, sin haber querido decirlo».

«¿Tienes hora?» con el esquema de los elementos de la comunicación: todo funciona, y la respuesta es verdadera… y fallida.
«¿Tienes hora?» con el esquema de los elementos de la comunicación: todo funciona, y la respuesta es verdadera… y fallida.

Plan de una sesión de 50 minutos

Minutos Qué se hace
0–5 Sin vídeo. En la pizarra: «—¿Tienes hora? —Sí.» (y quien contesta sigue andando). ¿Ha contestado bien? Cada cual lo escribe en una frase y la guarda para el final (está en la hoja).
5–13 Vídeo de 0:00 a 3:29. Parar en 1:07 (los elementos de la comunicación: medio minuto por escrito, y seguir para compararlo) y en 2:45 (¿sí o no?: a mano alzada, y una pregunta más, que es la buena: «¿en qué palabra de la respuesta te basas?»).
13–21 Vídeo de 3:29 a 6:27: Grice, las cuatro categorías, los tres pasos, la hora y las patatas. Al parar, en parejas: las tres primeras filas de la tabla de la hoja («Lo que se dice y lo que se comunica»).
21–29 Vídeo de 6:27 a 9:06: la prueba de la cancelación, los elefantes y Vera a mitad. Parar en 7:34 (¿verdadero o falso?: se vota a mano alzada y se apunta el recuento en la pizarra) y en 8:20 (la predicción, también a mano alzada). Después de los datos: ¿se parece nuestro recuento al del experimento? ¿Por qué no podemos concluir nada de una votación a mano alzada?
29–41 La actividad: el laboratorio de la cancelación.
41–47 Vídeo de 9:06 a 11:46: la carta (parar en 9:31 y contestar por escrito antes de oír a Grice), la ironía, el error de fondo y el anuncio. Completar la tabla de la hoja.
47–50 Vídeo de 11:46 al final (13:30). Releer la frase del principio: ¿la cambiarías? Los ejercicios, para casa con la hoja.

Errores típicos y cómo se tratan

Con una advertencia honesta: casi ninguno está medido con alumnado español de Bachillerato. Del primero hay un estudio cercano, sobre la escritura; del tercero, experimentos con adultos y con niños; los demás son confusiones que el diseño prevé y que nadie, que sepamos, ha medido.

  1. «El sentido está en las palabras: comunicar es cifrar y descifrar». Es el error de fondo, y la clase lo trata de frente (10:36). Sperber y Wilson lo llamaron el modelo del código: «communication is achieved by encoding and decoding messages» (la comunicación se logra codificando y descodificando mensajes; Relevance, 2.ª ed., 1995, p. 2), y advierten de que la idea está tan arraigada que cuesta verla como una hipótesis (p. 6). Lo más cercano medido con alumnado español es sobre la escritura: en 1.º de Bachillerato, la concepción «reproductiva» (escribir es transmitir información) puntúa 4,04 sobre 6, y la «epistémica» (escribir es construir conocimiento), 4,24, con 163 alumnos (Villalón y Mateos, 2009; tesis de Villalón, 2010, tabla 6). La clase lo desmonta con cuatro casos que el esquema no explica (la hora, la fiesta, las patatas y la carta) y cuida la otra mitad: el código no sobra, no basta. Sperber y Wilson dicen lo mismo: «verbal communication involves both coding and inferential processes» (p. 3). Una objeción que saldrá, y es buena: «pero el contexto ya estaba en el esquema». Es verdad: el esquema nombra la situación, y en el capítulo «¿Tienes hora?» la pizarra lo comprueba con los otros cinco («Contexto: la calle») antes de concluir que «no falta ninguna pieza». La respuesta es que al esquema no le falta una casilla, sino un proceso: dice qué hace falta para comunicarse, no qué hacemos con ello. Lo que hacemos con la situación es razonar, y a eso la clase lo llama inferencia.
  2. «Si no lo ha dicho, no lo ha comunicado», y su contrario, «cada uno entiende lo que quiere». El primero es el lector literal del que avisa el decreto (competencia 4). El segundo aparece en cuanto se descubre la inferencia: si el sentido no está en las palabras, todo vale. No vale: para Grice, una implicatura tiene que poder razonarse («must be capable of being worked out», 1975, p. 50), y quien escucha se apoya en datos que los dos comparten: lo que significan las palabras, el principio de cooperación, el contexto y lo que ambos saben (p. 50). Por eso la clase razona la fiesta en tres pasos (4:40) y dice qué saben los dos: que un examen se prepara y que una fiesta quita tiempo. En la corrección, conviene pedir siempre el razonamiento, no sólo la conclusión.
  3. «"Algunos" significa "no todos"». Aquí el error no es entender «no todos», que es lo que hace cualquier hablante competente, sino creer que lo dice la palabra. La prueba de la cancelación lo muestra: «algunos elefantes son mamíferos; de hecho, todos» no es una contradicción (7:40). Es lo único de la clase con experimentos detrás: en el de Bott y Noveck (2004, experimento 4, en francés), con tres segundos para contestar, el 44 % de las respuestas a frases así fue «falso». Y una curiosidad que la clase deja fuera: ante «algunas jirafas tienen el cuello largo», el 89 % de los niños de 7 y 8 años la dio por buena, frente al 41 % de quince adultos (Noveck, 2001, experimento 3, en francés). No quiere decir que los niños no noten que la frase se queda corta: cuando Katsos y Bishop (2011) les dejaron elegir un premio intermedio, casi todos lo notaban; la toleraban. Buen puente con Matemáticas: en lógica, «algunos» es «al menos uno».
  4. «Las máximas son normas de buena educación: quien las incumple habla mal». La clase llama a las máximas «reglas» (4:05) y acaba convirtiendo las cuatro categorías en cuatro consejos para escribir (11:46), así que el malentendido es fácil. Grice no escribe un manual de estilo: describe lo que damos por hecho para poder interpretarnos. Distingue varias maneras de no cumplir una máxima (1975, p. 49): incumplirla sin que se note, con lo que se puede engañar («he will be liable to mislead»); salirse de la cooperación («opt out»: «no puedo decir más»); un choque entre dos máximas, e incumplirla a la vista («flout») para comunicar algo. La carta y la ironía son de esta última clase: no comunican a pesar de incumplir, sino porque incumplen a la vista. Y quien las escribe sigue cooperando: «though some maxim is violated at the level of what is said, the hearer is entitled to assume that that maxim, or at least the overall Cooperative Principle, is observed at the level of what is implicated» (aunque se incumpla una máxima en lo que se dice, el oyente puede suponer que se cumple, o al menos el principio de cooperación, en lo que se implica; p. 52). Cooperar, además, no es ser amable ni estar de acuerdo: la cortesía es otra cosa, y llega en la clase 4.
  5. Confundir la inferencia de la conversación con la deducción de la lógica. El vídeo usa «deducir» en su sentido corriente, el primero del diccionario académico («sacar una conclusión de algo», con el ejemplo «¿Qué podemos deducir de sus palabras?»). En Filosofía y en Matemáticas el alumnado oirá «deducir» en sentido estricto (la tercera acepción: «extraer una verdad particular a partir de un principio general»), y ahí pasa lo contrario de lo que dice el resumen de la clase: lo que se deduce de verdad no se puede cancelar. Si todos los elefantes son mamíferos, algunos lo son, y no hay «pero» que valga. La implicatura es justo la inferencia que sí admite el «pero»: probable, razonable y revisable. El vídeo da el contraste sin nombrarlo (7:40: «en lógica» frente a «en la conversación»). En el aula conviene usar «inferir» e «inferencia», que son además las palabras del decreto («realizando las inferencias necesarias»), y decirlo una vez: de «todas» a «algunas» se va por lógica; de «algunas» a «no todas», por conversación. El ejercicio 2 lo pone a prueba.
  6. «La ironía es decir lo contrario», o «quien ironiza miente». La clase da la explicación de Grice y la atribuye («así la explicó Grice», 10:13): quien ironiza dice algo que él y su oyente saben que no cree, y se entiende otra cosa; la más obvia, su contradictoria (1975, p. 53). No es una mentira, porque quien miente esconde que no cree lo que dice, y quien ironiza lo enseña. Y no es toda la historia: quien ironiza hace algo más que querer decir lo contrario. El propio Grice reconoció después que finge afirmar lo que dice y que expresa algo más que incredulidad; Sperber y Wilson lo llaman una actitud de distancia («dissociative attitude»), irónica, escéptica, amarga o burlona (lo resume W. Davis en la Stanford Encyclopedia of Philosophy, «Implicature», §12). Basta con que el alumnado no salga creyendo que toda ironía se resuelve dándole la vuelta a la frase.
El error de fondo: el modelo del código frente al modelo inferencial. El código hace falta, pero no basta.
El error de fondo: el modelo del código frente al modelo inferencial. El código hace falta, pero no basta.

Preguntas y soluciones

Para y piensa (dentro del vídeo)

La implicatura, razonada en tres pasos con el ejemplo de la fiesta.
La implicatura, razonada en tres pasos con el ejemplo de la fiesta.
Línea Hablante Dice
85 hab2 ¡ay! yo no pedí patatas
86 hab1 ¡tía! (alargado, entre risas)
87 hab3 de las mías (pausa) te las doy
88 hab2 espérate
89 hab1 (risa)
90 hab2 bueno te robo alguna ¿vale?
91 hab2 ¿vale tía?
92 hab3 no no (pausa) a mitas ¿eh?
93 hab2 vale a medias (pausa larga) vale
94 hab3 yo pico alguna porque si me las pones delante pues voy a querer
95 hab2 vale perfecto (pausa) vale
98 hab2 no no (pausa) las pido

Fragmento ajeno, que no entra en la licencia CC BY de esta ficha: ESLORA: Corpus para el estudio del español oral http://eslora.usc.es, versión 2.5 de enero de 2026, ISSN: 2444-1430; conversación SCOM_C_64 (Galicia, 14/02/2020; tres informantes, mujeres, de 20 años, con estudios universitarios), líneas 85–95 y 98 del fichero de contenido. Licencia CC BY-NC 4.0: se puede usar en el aula, sin fines comerciales y citando el corpus.

Tres cosas se ven aquí mejor que en el vídeo, que simplifica la transcripción y lo avisa en pantalla. Una, que el vídeo sólo apunta («mientras piden comida. La que hace el pedido dice…»): las tres están haciendo un pedido de comida, y quien habla primero (hab2) es la que lo tramita: antes ha preguntado «¿qué patatas queréis? es que solo me aparecen clásicas» (línea 5) y dice, como quien lee de una pantalla, «añadir el pedido» (líneas 14 y 82, que el corpus marca como cita); en la línea 85, por lo que se ve, cae en la cuenta de que no ha pedido patatas para ella. La que ofrece las suyas (hab3) las había aceptado a regañadientes: «para mí sola no» (línea 11). Dos, que el vídeo quita: entre el ofrecimiento y el «te robo alguna» hay un «espérate». Tres, que el vídeo no cuenta: la cosa no acaba ahí: la amiga contesta «no, no, a mitas» (a medias), y la primera termina decidiendo «no, no, las pido».

¿Cambia el análisis? Lo esencial se mantiene: de «yo no pedí patatas», la amiga infiere «le apetecen», y acierta. Lo que no se puede afirmar es que la primera quisiera pedírselas a su amiga con esa frase: el «¡ay!», el «espérate» y el «las pido» apuntan más bien a que hablaba de su propio despiste. La distinción es de Grice: una implicatura es lo que quien habla quiere comunicar contando con que el otro lo razone (1975, pp. 49–50); lo que el oyente infiere por su cuenta puede ir más allá. El vídeo es prudente y no dice qué quería la primera, sino cómo lo tomó la segunda («lo ha tomado como un "me apetecen"»). Es una buena pregunta para el aula: ¿le estaba pidiendo patatas, o sólo se lamentaba? ¿Qué datos apoyan cada lectura?

La conversación de las patatas, como la enseña la pizarra (transcripción simplificada). El texto es del corpus ESLORA (Universidade de Santiago de Compostela), con licencia CC BY-NC 4.0: esta imagen no entra en la licencia CC BY de la ficha.
La conversación de las patatas, como la enseña la pizarra (transcripción simplificada). El texto es del corpus ESLORA (Universidade de Santiago de Compostela), con licencia CC BY-NC 4.0: esta imagen no entra en la licencia CC BY de la ficha.
La prueba de la cancelación, con la fiesta: lo que dicen las palabras no se puede negar sin contradicción; lo que se dedujo, sí.
La prueba de la cancelación, con la fiesta: lo que dicen las palabras no se puede negar sin contradicción; lo que se dedujo, sí.
Bott y Noveck (2004), experimento 4: respuestas «verdadero» a frases como «algunos elefantes son mamíferos», con menos de un segundo y con tres.
Bott y Noveck (2004), experimento 4: respuestas «verdadero» a frases como «algunos elefantes son mamíferos», con menos de un segundo y con tres.
La carta de recomendación de Grice (1975, p. 52): el razonamiento, resumido en tres pasos.
La carta de recomendación de Grice (1975, p. 52): el razonamiento, resumido en tres pasos.

De la hoja del alumnado

Para practicar (las soluciones abren la clase 2)

Los tres ejercicios admiten más de una buena respuesta. Van la solución esperada, las otras que valen y los criterios.

  1. «¿Qué tal el examen?» — «La letra me salió preciosa». ¿Qué comunica esa respuesta, qué categoría o categorías incumple, y por qué? Comunica que el examen le salió mal, o al menos que no tiene nada bueno que decir de lo que importa. Es la carta de Grice con otro traje (y la letra del cirujano del vídeo). Cantidad: da menos información de la que pide la pregunta, porque del contenido del examen no dice nada. Relación: la letra no viene a cuento de cómo salió el examen. Las dos respuestas valen si están razonadas, y por eso el enunciado dice «categoría o categorías»; la que sigue a Grice es la cantidad (1975, p. 52). No vale «cualidad»: no hay por qué pensar que miente sobre su letra. El porqué, en tres pasos: coopera, porque contesta; no le faltan datos, porque es su examen; luego calla a propósito lo que importa, y a la vista, para que se note. Criterios: separa lo que dice de lo que comunica; nombra una categoría y la justifica; explica que el incumplimiento es visible y deliberado; y, para una nota alta, pasa la prueba de la cancelación («La letra me salió preciosa, y lo demás también» suena normal: era una implicatura) o imagina una situación en la que no habría implicatura (un examen de caligrafía). Ejemplo: «Dice que tiene buena letra; comunica que el examen le fue mal. Incumple la cantidad, porque le preguntan por el examen y sólo habla de lo menos importante, y lo hace adrede para que el otro lo note».
  2. «Me he comido algunas galletas» y «Me he comido todas las galletas». En cada frase, ¿qué más entiendes? ¿Lo puedes cancelar? «Algunas»: se entiende «no todas». Se puede cancelar: «Me he comido algunas galletas; de hecho, todas» no se contradice (suena a confesión por entregas, pero no es un disparate). Es una implicatura de cantidad, la misma de los elefantes. «Todas»: aquí el enunciado es más abierto de lo que parece, y hay que prever varias respuestas. La esperada: se entiende que también se ha comido algunas, o que no queda ninguna, y eso no se puede cancelar («Me he comido todas las galletas, pero no me he comido algunas» y «…pero queda alguna» se contradicen): no es una implicatura, se sigue de las palabras. Es el contraste que busca el ejercicio: de «todas» a «algunas» se va por lógica; de «algunas» a «no todas», por conversación. Pero también vale quien entienda otra cosa de «todas» (que confiesa, que se disculpa, que ya no hay para ti, que estaban buenas) y muestre que eso sí se cancela («…pero hay otro paquete en el armario»): son implicaturas de verdad. Criterios: en cada frase, qué más se entiende, dicho con precisión; la prueba, escrita entera («…pero…», «…de hecho…»); el veredicto (contradicción o no) y lo que se concluye de él; y, para una nota alta, explicar por qué «algunas» deja entender «no todas» (si pudiera decir «todas», lo diría).
  3. Busca en tus mensajes uno tuyo cuyo sentido no esté en sus palabras, y escribe lo que dice y lo que comunica. Es abierta, y por eso la clase 2 no podrá dar «la» solución, sino un modelo y unos criterios: el mensaje es propio (nunca de otra persona) y está copiado tal cual; lo que dice, separado de lo que comunica; qué saben los dos para que se entienda (la situación); y, para una nota alta, la categoría que entra en juego o la prueba de la cancelación. Un ejemplo inventado de buena respuesta: «Le escribí a mi hermana: "Mamá ya ha visto las notas". Lo que dice: que nuestra madre ha visto las notas. Lo que comunica: "prepárate". Se entiende porque las dos sabemos que las suyas son peores que otras veces. Se puede cancelar: "…pero no ha dicho nada"». Un cuidado: basta con copiar el mensaje propio; no hace falta enseñar la conversación ni decir a quién se escribía. Y un matiz: en rigor, el sentido nunca está del todo en las palabras; lo que se busca es un mensaje en el que el salto se vea bien.
Para practicar: los tres ejercicios, como aparecen en el vídeo.
Para practicar: los tres ejercicios, como aparecen en el vídeo.

Para seguir pensando. Si alguien te hace creer algo falso diciendo sólo cosas verdaderas, como haría ese anuncio si todos lavaran igual, ¿te ha mentido? No tiene respuesta de libro, y ni el vídeo ni esta ficha dan la suya. Algunas pistas para orientar el debate sin cerrarlo:

Una actividad para el aula

El laboratorio de la cancelación (unos 12 minutos, en parejas, después de ver el vídeo hasta 9:06; trabaja el criterio 9.2 y el método que pide la competencia 9: manipular enunciados y buscar contraejemplos).

Material: la hoja del alumnado (su apartado «La prueba de la cancelación»). Las seis frases son inventadas para esta ficha.

  1. Qué se entiende (2 minutos). Cada pareja lee las seis frases con lo que «se entiende» de cada una y marca, antes de hacer ninguna prueba, su apuesta: ¿está en las palabras o se deduce?
  2. La prueba (5 minutos). Para cada frase escriben la continuación que niega lo que se entiende («…pero…», «…de hecho…») y la leen en voz alta. ¿Se contradice (C) o suena normal (N)? Conviene insistir en que la escriban entera: la prueba se hace con el oído.
  3. El razonamiento (3 minutos). De las que suenan normal, eligen una y la razonan en tres pasos, como la fiesta: coopera; luego lo que dice tiene que ser lo que hace falta, y venir a cuento; luego…
  4. Puesta en común (2 minutos). En la pizarra, dos columnas: «estaba en las palabras» (3 y 6) y «era una implicatura» (1, 2, 4 y 5). Y una pregunta para cerrar: en la número 5, ¿quién puede decir «yo eso no lo he dicho»?

Para el profesorado: las soluciones están en «De la hoja del alumnado». Saldrán dudas con la número 2 («si los ha hecho todos, ¿por qué dice "algunos"?»): es la pregunta correcta, y su respuesta es la máxima de cantidad. Si alguna pareja encuentra un caso en el que la prueba no decide, tiene razón y está en buena compañía: el propio Grice avisó de que no es infalible.

Otra opción: una frase, cuatro situaciones (10 minutos, en parejas; trabaja el saber B.1, los componentes del hecho comunicativo). La misma frase, «Son las once», en cuatro situaciones de la hoja: te han preguntado la hora por la calle; tu madre, cuando entras en casa, si habíais quedado en que volvías a las diez; una alumna a su profesora, si la clase acababa a las once; y una cuarta que inventa cada pareja. Para cada una: qué comunica, y qué saben los dos para que se entienda. Respuestas: en la primera, sólo informa (y contesta a una petición); en la segunda, reprocha («llegas tarde»), y se entiende porque los dos saben la hora pactada; en la tercera, pide («hay que terminar»), y se entiende porque las dos saben el horario; la forma indirecta tiene que ver, además, con quién habla a quién, que es el tema de las clases 3 y 4. Lo que dicen las palabras es lo mismo las tres veces, y aun eso necesita la situación: ni siquiera dicen si son las once de la mañana o de la noche. Criterios: el sentido, distinto en cada situación y bien formulado; el conocimiento compartido, dicho de manera explícita; y una cuarta situación en la que la frase comunique algo nuevo.

Otra opción: la conversación entera (15 minutos, con todo el grupo; para quien quiera adelantar el método de los laboratorios de lengua). Se proyecta el fragmento literal de ESLORA de esta ficha (con su referencia y su licencia a la vista) junto a las tres intervenciones del vídeo. Primero, la hipótesis, antes de leer: «con "yo no pedí patatas", la primera le está pidiendo patatas a su amiga». Después, los datos: ¿qué intervenciones la apoyan? (el ofrecimiento, «te robo alguna»). ¿Cuáles la ponen en duda? («¡ay!», «espérate», «las pido»). Y la conclusión, con lo que no se puede concluir: sabemos qué entendió la amiga, porque lo vemos en lo que hace; qué quería la primera sólo lo podemos razonar. Es la diferencia entre un ejemplo inventado, en el que el autor decide qué quiere cada personaje, y un dato real.

Lo que la clase deja fuera, y por qué

Una clase de trece minutos sobre Grice deja fuera más de lo que cuenta. Esto es lo que un profesor puede echar de menos, y la razón.

Fuentes

Sobre esta clase

GinCol Lab es un canal gratuito de ciencia para curiosos. Vera es un personaje ilustrado, no una persona real, y su voz es sintética: está generada por ordenador con Microsoft Azure AI Speech y no imita a ninguna persona conocida. El guion y esta ficha los escribe una IA (Claude, de Anthropic) y los revisa una persona antes de publicarse. Cada dato está comprobado en dos fuentes o en la original y cada cita en la obra de su autor. La conversación de las patatas es real: la grabó y la transcribió un grupo de investigación. Los demás ejemplos son de su autor o inventados, y se dice en cada caso. Si ves un error, dínoslo: aprender también es corregir.

Esta ficha se publica con licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0: puedes copiarla, adaptarla y usarla en tu aula citando a GinCol Lab. Una excepción: el fragmento del corpus ESLORA (la conversación de las patatas, en el texto y en la imagen de la pizarra) no es nuestro y no entra en esa licencia. Es de ESLORA y tiene la suya, CC BY-NC 4.0: se puede usar sin fines comerciales, citando el corpus como se indica arriba.

Cómo citar esta ficha

GinCol Lab (2026). ¿Tienes hora? Ficha docente de GinCol Lab: Lengua Castellana y Literatura I · 1.º de Bachillerato · Cómo nos entendemos · Clase 1 de 7. https://gincollab.github.io/aula/lengua-y-literatura-i/t01-c1/. CC BY 4.0.

Ficha docente de GinCol Lab · CC BY 4.0 · Código fuente y erratas